A las puertas de las elecciones del 29 de noviembre —y con la huelga general del 11-N como telón de fondo—, el salario y la pensión se han convertido en el centro del debate. El Ministerio de Trabajo prepara una nueva subida del salario mínimo, las prestaciones encaran una revalorización para 2027 y la sostenibilidad del sistema de pensiones vuelve a la contienda política. Mientras tanto, el mercado laboral exhibe su gran contradicción —empresas que no encuentran perfiles y un paro juvenil por encima del 23%— y la nueva normativa de transparencia y fichaje digital redefine el día a día de RR. HH.
El SMI se prepara para subir cerca del 5% antes de las elecciones
El Ministerio de Trabajo ultima una subida del salario mínimo interprofesional que rondará el 5% y que el Gobierno adoptará una vez disponga del informe del comité de expertos. La medida llega cargada de lectura electoral: los sindicatos reclaman un incremento mayor, en torno al 7%, mientras la patronal critica las implicaciones políticas de aprobarla en plena campaña. Conviene recordar que el SMI fue una de las pocas iniciativas laborales que no decayó con la disolución del Parlamento, a diferencia del Estatuto del Becario, la reforma de la prevención de riesgos o el nuevo registro horario, que quedaron en el aire.
Las pensiones se instalan en la campaña del 29-N
Las pensiones han vuelto al primer plano político, tres décadas después de que el Pacto de Toledo tratara de blindarlas del cuerpo a cuerpo partidista. El debate se mueve entre quienes defienden reformar el modelo y quienes plantean cambiarlo, con el envejecimiento de la generación del baby boom y el aumento del gasto como telón de fondo de una discusión que los partidos abordan con pinzas. En lo concreto, El Confidencial apunta que la revalorización de 2027 será superior a la de este año por el repunte de los precios, aunque el porcentaje definitivo no se conocerá hasta noviembre. A ello se suman los cambios que entran en vigor en enero —más años cotizados para acceder al 100% y modificaciones en la edad y el cálculo de la base—, un terreno que sigue generando malestar entre los jubilados anticipados con carreras largas, penalizados de por vida por los coeficientes reductores.
El mercado laboral, en paradoja: faltan perfiles y sobra paro juvenil
El gran desajuste del mercado español queda otra vez retratado. Más del 75% de las empresas reconoce dificultades para cubrir determinados perfiles, mientras la tasa de paro juvenil supera el 23%. El informe del SEPE sobre el ajuste entre oferta y demanda confirma que el problema es estructural, con la escasez de candidatos, la falta de experiencia y el déficit de competencias técnicas como causas principales. La Formación Profesional se perfila como la vía más directa para cerrar esa brecha: cuatro de cada diez ofertas buscan ya perfiles técnicos de grado medio o superior, con inserción por encima del 90% en las ramas más demandadas y salarios que en algunos casos superan los 40.000 euros. No es casual que la Cámara Alemana haya reunido a empresas y centros para reivindicar la FP Dual como respuesta a la falta de talento, o que surjan nuevos grados especializados, como el de prevención laboral de Quirónprevención y UAX. En el plano agregado, hay señales positivas: las empresas del Ibex lideraron la creación de empleo entre las grandes cotizadas europeas, con un alza del 0,9% en sus plantillas frente a los recortes en Alemania o Francia.
Transparencia, fichaje digital y condiciones de trabajo
La aplicación del RD 723/2026 marca el pulso de la gestión laboral. Se acabó el “según convenio”: las empresas deben detallar por escrito hasta diecisiete apartados sobre la relación laboral antes del primer día de trabajo —desde cómo se calcula la nómina hasta si los turnos dependen de algoritmos—. El Observatorio RRHH advierte de que esa exigencia de transparencia obliga a revisar el tiempo de trabajo efectivo, las horas extra y la claridad de la nómina, y conecta de lleno con el fichaje digital: registrar la jornada ya no basta, hay que poder demostrarlo ante una inspección, lo que convierte el control horario en una herramienta de gestión. En paralelo, el teletrabajo vuelve a la agenda formativa por las dudas que sigue generando su formalización, y el factor psicosocial gana peso en la prevención: las bajas por salud mental ya son las más largas, con una media de 98,5 días, lo que empuja a las empresas del catálogo de medidas de bienestar hacia el diagnóstico real del riesgo.
IA y empleo: menos apocalipsis, más competitividad
El discurso sobre la inteligencia artificial y el trabajo sigue moderándose. Desde la asociación industrial IndesIA se defiende que la IA “no viene a quitar empleos, sino a mejorar la competitividad”, siempre que su adopción se acompañe de un modelo sólido de gobernanza, un reto especialmente exigente para las pymes. Sobre el terreno, la tecnología se integra ya en sectores tan dispares como el cervecero —en diseño, producción y distribución— o la investigación científica, donde startups como la santanderina Dimenso la emplean para documentar el trabajo de laboratorio. El impacto alcanza también a la formación corporativa: con apenas un 4% de los cursos online completados, la IA obliga a repensar qué papel le queda al aprendizaje en la empresa.